La película Mensajes de voz para Isabelle está arrasando en Netflix y se inspira en grandes clásicos como Tienes un email y Realmente amor. Dirigida por Leah McKendrick, esta cinta ofrece un guiño constante a muchas historias románticas que todos conocemos. El film destaca por lograr un difícil equilibrio entre romance, comedia y un toque de drama.
La historia sigue a Jill, una aspirante a pastelera interpretada por Zoey Deutch, que comparte un vínculo especial con su hermana menor, Isabelle, quien sufre de fibrosis quística. Aunque Izzy no puede vivir todas las experiencias que cualquier joven desea, Jill se las cuenta una a una, incluso después de que Izzy fallece. Decidida a mantener la conexión, sigue dejando mensajes en el antiguo número de su hermana, sin saber que ahora pertenece a Wes (Nick Robinson), quien se fascina con sus historias al escuchar estas grabaciones.
La película desarrolla el vínculo fraternal como el núcleo de la trama y también se adentra en las relaciones personales de Jill, como su competencia en la pastelería dirigida por un demandante chef, papel desempeñado por Nick Offerman. Wes comienza como un enigma, un tipo que parece no poder comprometerse en sus relaciones, y aunque vemos algo de su pasado, su historia queda bastante opacada por el carisma de Jill.
A pesar de algunas descompensaciones entre los personajes, la magia está en los momentos que comparten Jill y Wes. Aunque sus amigos lo digan, ellos no son ni Tom Hanks ni Meg Ryan, su química se siente auténtica y dulce. Al final del día, 'Mensajes de voz para Isabelle' nos recuerda el encanto de una buena comedia romántica refrescada con un toque contemporáneo.

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