¿A quién no le gusta una buena picada con salame, queso y jamón? Para muchos, este combo es casi perfecto, pero, según la nutricionista Nadia Hrycyk, hay que tener cuidado. Durante su participación en un programa, advirtió sobre los riesgos de consumir fiambres y carnes procesadas ya que “no son alimentos sanos”. Y es que estos productos suelen tener muchos colorantes y conservantes que pueden aumentar el riesgo de cáncer de colon o recto si se consumen a diario, algo sobre lo que ya ha advertido la OMS.
La OMS considera a estos productos en el grupo de mayor riesgo, junto con el tabaco y el asbesto, debido a las nitrosaminas, compuestos relacionados con el cáncer que también dan esa apariencia rosada a las carnes procesadas. Así que, si la picada es un ritual diario, tal vez sea momento de reconsiderarlo.
No todo son malas noticias. La especialista recomienda aumentar el consumo de fibra para ayudar a nuestra mucosa intestinal. Frutas, verduras, frutos secos y arroz yamaní son ideales. Aunque la pasta fría no se convierte en fibra, su almidón gelatinizado ayuda a mantener estable el nivel de azúcar en sangre. También, a las picadas, podemos añadir bastoncitos de zanahoria y aceitunas para balancear.
En resumen, disfrutar de una picada de vez en cuando no es el problema, sino más bien encontrar un equilibrio y buscar información fiable. Como dice Hrycyk, la clave es ser cuidadoso con nuestra dieta y no tenerle miedo a todo, sino ser inteligentes en nuestras elecciones.

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