En junio la inflación mensual finalmente bajó al 1,9%, marcando un antes y un después en la economía de nuestro país. Este descenso sorprendió a todos, ya que el mercado esperaba que esto recién ocurriera en agosto. Con esta cifra, ya se suman tres meses seguidos en los que la inflación viene disminuyendo.
El contexto político está muy atento a estos números, dadas las próximas elecciones. Con una inflación que acumuló un 16,8% en el primer semestre del año, el desafío del Gobierno es mantener esta tendencia de desaceleración para mejorar la situación económica. Muchos ojos están puestos en el comportamiento del dólar y las tasas de interés, ya que todo está interrelacionado.
Agosto pinta como el mes ideal para exhibir más resultados positivos en el índice de precios, aunque sigue la preocupación por eventos internacionales, como la inestabilidad en Medio Oriente que podría incrementar el precio del petróleo y afectar nuestras tasas de inflación.
En el ámbito local, pareciera que hay un esfuerzo genuino por parte del Gobierno en mantener la estabilidad. Están planeando reformas del Banco Central y medidas fiscales para asegurar que la inflación siga bajando en el largo plazo. Ahora, la misión es no dar marcha atrás y lograr que estas políticas económicas ayuden a las familias argentinas a recuperar el poder adquisitivo perdido.

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